
Tenía que ser un buen indicio que el local estuviera lleno, aunque esté en medio del Boulevard Parque Arauco. Y a pesar de la lentisima atención y de servir las bebidas en lata (estéticamente es desagradable) , Santa Pizza no está para cosas menores y sus pastas son realmente algo especial.
Me arriesgué al pedir unos tortellini rellenos de ricotta y tocino, pensando que me podían tocar unos masacotes añejos. Todo lo contrario. En su punto justo, con el sabor de la ricotta en cada bocado y fácilmente cortables con un tenedor, los tortellini relllenos eran simplemente exquisitos.
La salsa blanca que los acompañaba no tenía nada de especial, pero con la sola facturación de los tortellini, ya quiero volver a Santa Pizza a probar esos provocativos postres que tienen en la entrada del local.
El punto bajo de este local podría ser alto precio de sus sandwich. Aunque son bastante ricos, no sobrepasan a sus pares de la Fuente Alemana y el precio minimo por un ejemplar ronda los cinco mil pesos. Por si se tienta, al menos vienen con unas grandes papas fritas.
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